La diabetes no diagnosticada y las enfermedades de la vista
que ésta ocasiona en la población de origen mexicano en los Estados Unidos exigen mejorar la detección
- La tasa de diabetes en la comunidad mexicano-estadounidense de 40 años y más era del 20 por ciento, y aumentaba del 10 por ciento en el grupo de edad de 40 a 49 años, al 32 por ciento en el grupo de 70 a 79 años. Esta alta prevalencia de la diabetes entre hispanos de origen mexicano (por lo general, de 2 a 2 ½ veces más alta en comparación con personas blancas no hispanas) es similar a la encontrada en otros estudios.
- La tasa de retinopatía diabética en las personas que tenían diabetes fue del 48 por ciento, cifra similar a la de la población blanca no hispana. Antes del estudio, los informes acerca de la tasa de retinopatía diabética en mexicano-estadounidenses afectados de diabetes, eran contradictorios. Según este estudio, se calcula que una tercera parte de los mexicano-estadounidenses con retinopatía diabética podría haber retrasado o prevenido las complicaciones de la vista con la detección temprana y el control de su diabetes.
- La tasa de retinopatía diabética incrementaba al aumentar los niveles de azúcar en la sangre y la mayor duración de la diabetes.
El estudio, conocido como Proyecto VER (por sus siglas en inglés, Vision Evaluation and Research), evaluó el deterioro de la visión en una muestra de población de 4.500 mexicano-estadounidenses de 40 años o más que vivían en Tucson y en Nogales, Arizona. El Proyecto VER fue diseñado para estudiar la prevalencia y las causas de perdida de visión incluyendo retinopatía diabética en este grupo de la población. En los Estados Unidos, la población mexicano-estadounidense es el segundo grupo minoritario y, de continuar las tendencias actuales, se convertirá en el grupo minoritario más grande en el transcurso de este siglo.
En los Estados Unidos, alrededor de 16 millones de personas tienen diabetes, la causa más común de ceguera, insuficiencia renal y amputaciones en adultos. Una tercera parte de las personas que tienen diabetes no lo saben. La diabetes Tipo 2, que corresponde al 90 de los casos de diabetes en los Estados Unidos, es más común en las personas que tienen exceso de peso, que son sedentarias, que tienen más de 40 años de edad y una historia familiar de diabetes. La enfermedad es también más común en las minorías. Los afroamericanos, los hispanos/latinoamericanos, los pueblos autóctonos de América del Norte, algunos asiático-estadounidenses y grupos de población originarios de las islas del Pacífico corren mayor riesgo de tener la enfermedad.
La gente que tiene la diabetes Tipo 2, en primer lugar desarrolla la resistencia a la insulina, un trastorno en el cual las células de los músculos, de la grasa corporal y del hígado no utilizan bien la insulina. Al principio, el páncreas compensa esta falla mediante la producción de más insulina, pero gradualmente su capacidad para segregar insulina en respuesta al consumo de alimentos se acaba, y el momento en que se produce la insulina no es el normal. Una vez que la diabetes se ha desarrollado, la producción de insulina en el páncreas sigue disminuyendo. Mucha gente puede controlar el nivel de glucosa en la sangre siguiendo una dieta cuidadosa y un programa de ejercicio estricto, bajando de peso y tomando medicamentos por vía oral.
Entre el 5 y 10 por ciento de las personas con diabetes, es decir un millón de personas, tiene el Tipo 1 de la enfermedad, conocida anteriormente como diabetes juvenil o diabetes insulino-dependiente. Esta forma de diabetes, que suele presentarse en niños y adultos de menos de 30 años, ocurre cuando el sistema inmunológico ataca las células productoras de insulina que se encuentran en el páncreas.
El Instituto Nacional del Ojo (NEI), la principal entidad del gobierno federal para la investigación sobre la visión, forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), que dependen del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (DHHS). El NEI ha auspiciado estudios que han ayudado a descubrir tratamientos para salvar la vista y su contribución es fundamental para reducir los casos de deterioro de la visión o de ceguera.
El Centro Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades en Salud (NCMHD) lleva a cabo y financia la investigación, el adiestramiento, la difusión de información y otros programas destinados a reducir la incidencia y la prevalencia de la enfermedad, la carga que ésta representa, así como la mortalidad que afectan particularmente a ciertas poblaciones de los Estados Unidos, entre ellas las minorías étnicas y raciales, así como otros grupos cuyos estados de salud son sumamente dispares, tales como los pobres del campo y de la ciudad.
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