NIH News Release
INSTITUTOS NACIONALES DE LA SALUD
Instituto Nacional del Ojo (NEI)

Centro Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades en Salud (NCMHD)


Prohibida su divulgación antes del viernes 22 de junio de 2001 Contactos: Instituto Nacional del Ojo (NEI)
(301) 496-5248, mjc@nei.nih.gov

Centro Nacional de Salud de las
Minorías y Disparidades en Salud (NCMHD) (301) 402-1366, biederml@od.nih.gov


B-roll y anuncios, disponibles en inglés y en español. Por favor llamar al 301-496-5248. Se pueden obtener fotos listas para imprimir del sitio del NEI http://www.nei.nih.gov/photo/sims/sims.htm.

La diabetes no diagnosticada y las enfermedades de la vista
que ésta ocasiona en la población de origen mexicano en los Estados Unidos exigen mejorar la detección

Un estudio realizado en un grupo de mexicano-estadounidenses de 40 años o más determinó que la tasa de diabetes en este grupo es del 20 por ciento (tasa casi dos veces mayor que la correspondiente a blancos no hispanos) y que el 15 por ciento de las personas que sufren de diabetes no sabía que tenía la enfermedad antes de participar en el estudio. Los resultados sugieren que es necesario aumentar las iniciativas para mejorar la detección de la diabetes en este grupo. Estos datos figuran en un trabajo de investigación presentado en el número de julio de 2001 de Diabetes Care, una revista de la Asociación Americana de Diabetes (ADA).

Del 15 por ciento de las personas recién diagnosticadas con diabetes, el 23 por ciento tenía retinopatía diabética de temprana a moderada; ésta es una complicación de la diabetes que puede causar ceguera. Otro 9 por ciento tenía retinopatía diabética avanzada y se encontraba en peligro inmediato de perder algo de visión. El estudio fue auspiciado por el Instituto Nacional del Ojo (NEI) y el Centro Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades en Salud (NCMHD), que forman parte de los Institutos de Salud (NIH) del gobierno federal.

"Estos hallazgos constituyen una señal de alarma," dijo el doctor Paul Sieving, M.D., Ph.D., director del NEI. ''Mientras más tiempo la persona esté sin tratamiento para la diabetes, mayores serán las probabilidades de que la enfermedad cause complicaciones. De hecho, la diabetes aumenta 25 veces el riesgo de ceguera, en comparación con la población general que no tiene la enfermedad. Hay que alentar a la gente que sufre de diabetes a que se haga exámenes periódicos de la vista para aumentar las posibilidades de la detección temprana y el tratamiento oportuno de la enfermedad diabética del ojo.''

''La diabetes no tratada puede llevar a complicaciones desastrosas,'' dijo el Dr. John Ruffin, Director del NCMHD. ''Estos hallazgos ponen de relieve la importancia del diagnóstico y el tratamiento tempranos, especialmente en las poblaciones minoritarias que sufren de una prevalencia sumamente elevada de la diabetes Tipo 2.''

''El comienzo de la diabetes en el grupo recién diagnosticado que participó en el estudio había ocurrido entre 4 y 7 años antes,'' según la Dra. Sheila West El-Maghraby, profesora de oftalmología preventiva de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, y autora principal del estudio. ''Es importante detectar a tiempo la diabetes, de tal forma que pueda controlarse antes de que surjan las complicaciones.'' Estudios anteriores patrocinados por el Instituto Nacional de la Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de los NIH han demostrado que la gente con diabetes que mantiene sus niveles de azúcar en la sangre, de colesterol y de presión arterial lo más cerca posible de los niveles normales, sufren mucho menos de pérdida de visión, enfermedades del corazón, trastornos renales o daños al sistema nervioso.

''Con la detección temprana, la cirugía láser efectuada oportunamente y la atención de seguimiento apropiada, la gente con retinopatía diabética avanzada puede reducir su riesgo de ceguera en un 90 por ciento,'' dijo el Dr. Sieving. ''Pero si la gente no se da cuenta de que tiene diabetes, sus niveles de azúcar en la sangre pueden ser lo suficientemente altos para ocasionar pérdida de la visión y otras complicaciones antes de que la persona reciba atención médica adecuada.''

El estudio de la población mexicano-estadounidense también determinó que:

  • La tasa de diabetes en la comunidad mexicano-estadounidense de 40 años y más era del 20 por ciento, y aumentaba del 10 por ciento en el grupo de edad de 40 a 49 años, al 32 por ciento en el grupo de 70 a 79 años. Esta alta prevalencia de la diabetes entre hispanos de origen mexicano (por lo general, de 2 a 2 ½ veces más alta en comparación con personas blancas no hispanas) es similar a la encontrada en otros estudios.

  • La tasa de retinopatía diabética en las personas que tenían diabetes fue del 48 por ciento, cifra similar a la de la población blanca no hispana. Antes del estudio, los informes acerca de la tasa de retinopatía diabética en mexicano-estadounidenses afectados de diabetes, eran contradictorios. Según este estudio, se calcula que una tercera parte de los mexicano-estadounidenses con retinopatía diabética podría haber retrasado o prevenido las complicaciones de la vista con la detección temprana y el control de su diabetes.

  • La tasa de retinopatía diabética incrementaba al aumentar los niveles de azúcar en la sangre y la mayor duración de la diabetes.

El estudio, conocido como Proyecto VER (por sus siglas en inglés, Vision Evaluation and Research), evaluó el deterioro de la visión en una muestra de población de 4.500 mexicano-estadounidenses de 40 años o más que vivían en Tucson y en Nogales, Arizona. El Proyecto VER fue diseñado para estudiar la prevalencia y las causas de perdida de visión incluyendo retinopatía diabética en este grupo de la población. En los Estados Unidos, la población mexicano-estadounidense es el segundo grupo minoritario y, de continuar las tendencias actuales, se convertirá en el grupo minoritario más grande en el transcurso de este siglo.

En los Estados Unidos, alrededor de 16 millones de personas tienen diabetes, la causa más común de ceguera, insuficiencia renal y amputaciones en adultos. Una tercera parte de las personas que tienen diabetes no lo saben. La diabetes Tipo 2, que corresponde al 90 de los casos de diabetes en los Estados Unidos, es más común en las personas que tienen exceso de peso, que son sedentarias, que tienen más de 40 años de edad y una historia familiar de diabetes. La enfermedad es también más común en las minorías. Los afroamericanos, los hispanos/latinoamericanos, los pueblos autóctonos de América del Norte, algunos asiático-estadounidenses y grupos de población originarios de las islas del Pacífico corren mayor riesgo de tener la enfermedad.

La gente que tiene la diabetes Tipo 2, en primer lugar desarrolla la resistencia a la insulina, un trastorno en el cual las células de los músculos, de la grasa corporal y del hígado no utilizan bien la insulina. Al principio, el páncreas compensa esta falla mediante la producción de más insulina, pero gradualmente su capacidad para segregar insulina en respuesta al consumo de alimentos se acaba, y el momento en que se produce la insulina no es el normal. Una vez que la diabetes se ha desarrollado, la producción de insulina en el páncreas sigue disminuyendo. Mucha gente puede controlar el nivel de glucosa en la sangre siguiendo una dieta cuidadosa y un programa de ejercicio estricto, bajando de peso y tomando medicamentos por vía oral.

Entre el 5 y 10 por ciento de las personas con diabetes, es decir un millón de personas, tiene el Tipo 1 de la enfermedad, conocida anteriormente como diabetes juvenil o diabetes insulino-dependiente. Esta forma de diabetes, que suele presentarse en niños y adultos de menos de 30 años, ocurre cuando el sistema inmunológico ataca las células productoras de insulina que se encuentran en el páncreas.

El Instituto Nacional del Ojo (NEI), la principal entidad del gobierno federal para la investigación sobre la visión, forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), que dependen del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (DHHS). El NEI ha auspiciado estudios que han ayudado a descubrir tratamientos para salvar la vista y su contribución es fundamental para reducir los casos de deterioro de la visión o de ceguera.

El Centro Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades en Salud (NCMHD) lleva a cabo y financia la investigación, el adiestramiento, la difusión de información y otros programas destinados a reducir la incidencia y la prevalencia de la enfermedad, la carga que ésta representa, así como la mortalidad que afectan particularmente a ciertas poblaciones de los Estados Unidos, entre ellas las minorías étnicas y raciales, así como otros grupos cuyos estados de salud son sumamente dispares, tales como los pobres del campo y de la ciudad.